‘Amigo se escribe con H’ y la pregunta por la memoria

La primera vez que leí Amigo se escribe con H estaba en cuarto de primaria. Dieciséis años después que lo volví a leer, recordé por qué fue mi libro favorito.

El argumento de María Fernanda Heredia, su autora, es el miedo a la memoria. Una pregunta que tal vez se hace consciente con el paso de los años pero que en la infancia parece más un debate por los amigos lejanos, los abuelos con alzhéimer y el recuerdo del primer amor.

Amigo se escribe con H de la escritora ecuatoriana María Fernanda Heredia.

¿Le tienes miedo a la memoria?

Este libro narra la historia de H y Antonia. Dos amigos de colegio y vecinos que entablan una amistad sin igual. Una primera lectura se aproxima a una historia de amor, una en donde el lector se puede identificar con Antonia y encontrarse en su dilema: enamorarse del mejor amigo y no ser correspondido.

Pero con el tiempo, la pregunta que guía esta novela, la de la memoria, evoluciona. Todavía hoy no puedo responder con certeza a la inquietud que plantea Heredia al inicio de la historia. Quizás cada edad tiene un miedo específico al olvido. 

Y en ese sentido, ¿de qué se trata el olvido? Según la Real Academia Española, el olvido es la cesación de la memoria y el descuido de algo que se debía tener presente. Entonces, cuando eres pequeño, como la protagonista de esta novela, los miedos están relacionados con las arañas, con olvidar a los mejores amigos en vacaciones, cambiar de curso o incluso olvidar como regresar a casa.

Pero cuando ese lector va creciendo se da cuenta que el olvido pueden ser muchas cosas. Se da cuenta de que el olvido es inevitable y de que no es negativo. Se da cuenta que el olvido abre espacios en la memoria para recordar cosas nuevas y quizás mejores. Y es así como el discurso de esta novela breve parece cada vez más íntimo. Porque una vez el lector repasa sus líneas, alcanza las fibras más sensibles y, como todos, tiempo después,  enfrenta un nuevo miedo.

“Yo siempre he pensado que la única muerte que existe es el olvido, que sólo moriremos el día en que aquellos a quienes amamos nos olviden. Tal vez por eso soy escritora, porque quiero ir registrándolo todo. Entonces en esta novela aparece el miedo al olvido y también a ser olvidado. Y es una promesa de memoria que yo deseo cumplir con las personas a las que amo y es también la declaración de que necesito por favor que se acuerden de mí”. María Fernanda Heredia, para la Revista  Imaginaria, 2009. 

¿Por qué es mi favorito? 

Todavía está en mi biblioteca con palabras subrayadas, dibujos y mi nombre en la primera página. Es un texto que cuando lo leí me encantó, lo devoré y ha sido uno de los pocos que permanecieron en los estantes cuando crecí. Es una historia breve, emocionante y tierna. Conecta a los lectores con momentos particulares de su vida: la escuela y los amigos. Es un texto escrito sin pretensiones más que saber que los niños desde su mirada también se plantean preguntas casi filosóficas sobre qué es el ser, qué es la memoria y, por supuesto, qué es la vida.

Premios y reconocimientos 

Amigo se escribe con H fue galardonada en el  año 2003 con el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil que otorga desde 1995 Fundalectura y el Grupo Editorial Norma. Este premio es un estímulo para los escritores latinoamericanos que se dedican a esta maravillosa tarea de crear historias para niños y jóvenes. Es considerado como el reconocimiento más importante que se otorga en el campo de la literatura infantil y juvenil en América Latina.

Sobre la autora

María Fernanda Heredia (Quito, Ecuador) es escritora, ilustradora y diseñadora gráfica.  Desde 1994 se dedica a escribir libros para niños. Su camino inició por casualidad pero su talento para narrar historias la hacen hoy una de las más reconocidas en en el medio. Ha escrito más de 25 libros, entre novelas y cuentos que siempre retratan momentos de su vida. Algunos de sus títulos figuran en las listas del IBBY, White Ravens, Banco del Libro, Fundalectura y Fundación Cuatrogatos.

En 2014,  ganó con Roger Ycaza el Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento por su obra Los días raros. 

María Fernanda Heredia

Nueva edición

En febrero de este año la editorial Santillana publicó una reedición del libro, pero esta vez ilustrado por el ecuatoriano Roger Ycaza.

Amigo se escribe con H de la autora ecuatoriana María Fernanda Herida e ilustraciones de Roger Ycaza.

Puro Power

Esta entrevista con Paola Gaviria conocida como Power Paola revisa su camino hacia la ilustración y nos cuenta cómo ha sido su proceso.

Powerpaola lleva con ella, como todo buen observador y artista, una libreta donde acumula ideas y dibujos. Nos hace recordar el legendario cuaderno que utilizaron durante los dos siglos anteriores artistas y pensadores como Vincent van Gogh, Pablo Picasso y Ernest Hemingway para dar inicio a sus obras. 

No tuvimos el chance de hablar en persona, pero Powerpaola respondió a mis preguntas como si nos hubiésemos encontrado para conversar. La artista plástica, historietista e ilustradora nació en Ecuador pero ha vivido en Colombia, Francia, Australia y Argentina. Toda una nómada contemporánea. Hablé con ella sobre su trayectoria, el dibujo y sus futuros proyectos.

Entrevista para el blog Y si me cuentas un cuento a la ilustradora y dibujante Power Paola.

¿Cómo te encaminaste en la ilustración y en el dibujo?

He dibujado siempre, desde niña. Luego estudié Artes Plásticas y me dediqué a la pintura de lleno hasta 2006. El dibujo siempre fue mi compañero para entender el mundo. Desde adolescente cargo con una libreta o una especie de diario donde voy acumulando dibujos, ideas y de ahí nacieron mis ganas de hacer historieta e investigar diferentes posibilidades que tiene el texto y la imagen.

¿Para ti, qué es el dibujo?

El dibujo es un ejercicio, así como para un músico es necesario practicar varias horas al día para mi es igual con la escritura y el dibujo.

¿Cómo das inicio a tu proceso creativo para ilustrar tus historias? 

La ilustración es un trabajo que hago para sobrevivir.  Me considero dibujante e historietista, prefiero hacer historietas, crear mis propias historias a partir de lo autobiográfico. No me gusta mucho que me digan qué y cómo dibujar y es ahí la diferencia que yo encuentro entre ser ilustrador o dibujante.

No sé muy bien en qué momento el dibujo se vuelve texto y al revés.

 ¿Te sientes cómoda en alguna técnica de dibujo específica?

No, me gusta más la idea de experimentar siempre, dependiendo del proyecto.

¿Cuál ha sido uno de tus trabajos preferidos de ilustrar?

Donde tengo total libertad de hacer lo que yo quiera, como en el Folha de San Pablo o algunas portadas de libros donde me siento inspirada por el escritor.

¿Cuál fue tu primer proyecto a nivel profesional?

Mi primer proyecto profesional fue a los 16 años donde hice ilustraciones sobre ecología (Sunrise Peace and Ecowear) para una empresa de camisetas durante  cinco años. Fue mi escuela. Me pedían como 50 dibujos semanales. Luego fui ilustradora para la Revista de la Universidad de Antioquia cuando estaba estudiando Artes Plásticas en Medellín.

A Liniers lo conocí en la época que comenzaron los blogs, 2007 más o menos. Todos los historietistas nos empezamos a conocer ahí. Luego cuando empecé a hacer Virus tropical participé en una convocatoria de literatura en Colombia y lo propuse como tutor. No gané, quedé en segundo lugar. Pero Liniers y Angie, su esposa, abrieron su propia editorial y decidieron publicarme.

¿Cuál fue el proceso para llevar tu novela gráfica Virus Tropical al cine?

Fue desglosar la historieta. Hacer de nuevo todos los dibujos por separado. Como una especie de inventario de ciudades, objetos, lugares, gente de mi propia vida. Fueron cinco años de investigación, experimentación y dibujo.

El libro Virus Tropical escrito e ilustrado por la colombiana Paola Gaviria mejor conocida como Power Paola.

¿Ha habido algún trabajo que consideres especialmente importante en tu trayectoria hasta ahora además de Virus Tropical? 

Creo que mis libros autobiográficos son con los que mejor me representan: qp, Todo va a estar bien, Nos Vamos, Por Dentro/ Inside y Diario de Powerpaola.

¿Cómo es un día en tu trabajo?

Cada día es muy distinto. Tengo que organizar mi tiempo entre responder mails, cocinarme, pagar cuentas, comprar comida y dibujar. Además tengo una vida muy nómada, así que viajo trabajando en distintos proyectos personales y de ilustración a pedido.

Háblame un poco de Chick Comics, ¿cómo nace este colectivo?

Este proyecto transatlántico nació en 2008, cuando Anna Basbacker y yo nos encontramos y decidimos que queríamos trabajar juntas y buscar otres amiguas historietistas. No conocíamos muchas mujeres que hicieran historietas, así que lo armamos para conocernos. Así fue como iniciamos Chicks On Comics, un blog que reúne el trabajo de seis artistas del cómic de Europa, Asia y Latinoamérica. Estas viñetas se entrecruzan, conversan y mezclan los lenguajes de cada una en un mismo soporte. Las chicas ahora somos: Delius, Clara Lagos, Caro Chinaski, Maartje Schalkx, Pixin y Zane Zlemeša. Hoy en día Anna está en transición y se llama Joris. Así que ya no somos más un grupo solo de mujeres.

¿Cuál sería tu proyecto ideal?

Me encantaría volver a pintar y poder dedicarme de lleno a mi trabajo personal.

¿Cuáles son tus referentes, lo que te inspira o te influye? 

La vida misma, caminar por las ciudades y observar a la gente como actua, las conversaciones, mis propios errores.

¿Cuál sería el consejo que le darías a alguien que se quiera dedicar a la ilustración o el dibujo?

Que dibuje mucho, que cultive ese ejercicio.

Todo va a estar bien (novela gráfica) de Powerpaola
Extracto de la novela gráfica “Todo va a estar bien” de Powerpaola.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado a ti en este campo hasta el momento?

Que aprenda a vivir con poco.

¿Qué es lo más importante a la hora de plantearte una ilustración cuando te toca un tema complejo?

Para mi lo más importante es ver como otra gente lo ha solucionado para no repetirme y tampoco caer en el cliché. Y pensar como eso ha hecho parte de mi vida.

¿Cuáles son tus próximo proyectos?

Siempre trabajo en muchas cosas a la vez. Por eso me demoro tanto en terminar algo, pero hay muchas cosas en camino.

¿Tienes algún consejo para aquellos que se acercan apenas a la literatura infantil?

Que la piensen como literatura.

De no perderse este libro ilustrado por la dibujante Power Paola, Diccionadario, escrito por Dario Jaramillo y publicado por Cataplum Libros.
Diccionadario, escrito por Dario Jaramillo e ilustrado por Power Paola y publicado por la editorial Cataplum Libros.

¿Nos recomiendas un libro?

Pictures out of my life (1971) de Dorothy Harley Eber que entrevista a Pitseolak Ashoona, una mujer del polo norte que dibujaba todo lo que sabía que iba a dejar de existir por la colonización y el cambio climático y era su manera de registrar lo que pasaba ahí  y que ahora no existe más.

¿Qué es la vida?

Una pregunta que todavía no respondo pero que mi padre definió alguna vez en una frase: la vida es un instante entre dos eternidades.

The Giving tree, un libro escrito por el norteamericano Shel Silverstein plantea esta inquietud y la complementa con una más poética : ¿qué es la felicidad?

Es una historia conmovedora sobre el amor de un árbol por un niño que esboza a través de esa relación cómo dar y a quién le damos nuestras dos eternidades. La respuesta, al final, no la dan las páginas. La respuesta está en cada uno.

Con ilustraciones sencillas, un libro que fue publicado originalmente en 1964 por la editorial Harper & Row (conocida actualmente como HarperCollins), hoy continúa siendo un clásico en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Y aún cuando esté dirigido a un público en particular, el argumento de este libro evoluciona con los años del lector y, quizás, como a mí, tiene una mirada diferente y más fuerte.

Este libro entró a la lista negra de la literatura infantil en Estados Unidos en 1988, entre otras razones, por motivos sexistas y porque criminalizaba a las agencias forestales. Una pequeña búsqueda en Google muestra cómo este libro ocupa un lugar destacado en las listas de libros para niños “favoritos“ y “menos favoritos“. Algunas de las reseñas del libro, describen la relación del árbol con el niño como de codependencia porque resalta un abuso de la naturaleza y una métafora del abuso en una relación personal.

Lo curioso de estos argumentos es que son de adultos, porque a los niños les encanta  y a mi, personalmente, me parece enternecedor. Sobre todo, porque me hace preguntar por la vida, por el ser.  Alguien alguna vez me dijo que el árbol representaba a la figura de los padres que desde pequeños siempre generosos nos dan su amor, su incondicionalidad y que los hijos drenan porque a veces no se dan cuenta de lo que tienen. Me pareció una similitud válida porque cada uno puede leer este libro y presentárselo a los niños de diferentes maneras, lo más importante, libre de prejuicios y censuras porque la literatura es una ventana de oportunidades para los más pequeños.

Una pregunta que todavía no respondo pero que mi padre definió alguna vez en una frase: la vida es un instante entre dos eternidades.

Y el autor de este libro es el gran Shel Silverstein, uno de esos artistas que sorprende por su versatilidad: compositor, cantante, dibujante, ilustrador y autor, con grandes éxitos en todos los campos.

Shel Silverstein

Silverstein nació en 1930 en Chicago, Estados Unidos. Su nombre llamó la atención cuando prestó servicio militar, en Japón y en Corea, porque se convirtió en dibujante de la publicación Stars & Stripes del ejército nortamericano. Cuando regresó a la vida civil, comenzó a dibujar caricaturas para revistas como Look, Sports Illustrated y This Week, pero fue cuando se unió a la revista Playboy a mediados de los años 50 que su nombre comenzó a ser conocido a nivel nacional. Sus dibujos aparecieron en todos los número de esta revista desde 1957 hasta mediados de los 70.

Además de explorar el dibujo Shel Silverstein empezó a trabajar en la música. Grabó un LP, Hairy Jazz, para Elektra Records. Este fue el primero de una docena de álbumes que grabó Silverstein en una carrera que duró más de dos décadas.

Y paralelamente a esto, empezó a escribir. Y escribió su primer título infantil Lafcadio, the Lion Who Shot Back en 1963. Después continúo escribiendo e ilustrando títulos como A Giraffe and a half (1964) Falling Up (1996), The Missing Piece (1982), Where the Sidewalk Ends ( 1981), Una luz en el ático (1981), entre otros.

The Giving TreeY quizás el libro más famoso de Silverstein y que ha trascendido en el tiempo es The Giving Tree, se ha impreso de forma continua durante cerca de 40 años. Pero su publicación no fue fácil, en una entrevista que Silverstein dio al Chicago Tribune en 1964 narró como fue el proceso. “A todos les encantó, les conmovió, lo leyeron, lloraron y dijeron que era hermoso, pero un editor dijo que era demasiado corto … algunos también pensaron que era demasiado triste”.

A Shel Silverstein le tomó cuatro años que una editorial publicara su historia, la editora de Harper & Row, Urusula Nordstrom, tomó el riesgo y lo publicó. Norsdstrom incluso le permitió dejar el final triste porque “la vida, ya sabes, tiene finales bastante tristes”, dijo Silverstein.

En definitiva, The Giving Tree es un clásico de literatura infantil y juvenil, no en vano la obra de Silverstein y su lenguaje poético ha trascendido estos 54 años. Aún cuando todavía se debata sobre su lectura, es un título clave en la biblioteca porque abre la mirada de los niños, de los padres y los mediadores a nuevas comprensiones del lenguaje y de la vida misma.

Este libro lo puedes encontrar en Libro Mr Fox o en librerías independientes. También lo pueden encontrar en Amazon. 

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“El libro debe ser un objeto presente en casa”, Jairo Buitrago

Entrevista con el escritor colombiano Jairo Buitrago

Cuando era pequeño y cursaba tercer grado, Jairo Buitrago estaba enamorado de su maestra de la escuela.

“Ella nos leía, durante una hora que no era oficialmente para lectura, libros como La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson”, dice Buitrago. Entre muchos otros libros que leyó, su maestra dedicaba siempre cada día a un capítulo de la historia. Esta rutina, dice, fue clave para su acercamiento a los libros.

El escritor e ilustrador colombiano vive en México desde hace siete años. Hablamos con él para conversar sobre su recorrido desde ambos universos y compartir con nosotros su proceso creativo para escribir León y Ratón que hizo junto con Rafael Yockteng para Cataplum Libros.

¿El libro álbum es un género en construcción?

Creo que está definido hace mucho tiempo. Algunos quieren establecer reglas alrededor de los libros ilustrados, pero a mi no me gusta ponerme bajo todas esas normas o que un libro álbum debería de ser de cierta manera. Mis libros son libros álbum porque corresponden a cierta manera de narrar una historia con imágenes y texto. A mi me gusta hacer libros, así, sin tantas etiquetas.

¿Cómo das inicio al proceso creativo desde las dos miradas que tienes?

Creo que de la misma forma que cualquier escritor. Se me ocurre una idea, pero pasa que pienso en imágenes y no tanto en palabras. A la hora de definir la estructura narrativa le doy mucha importancia a la imagen entonces el proceso tiene varias etapas desde la concepción de la historia. Me parece muy importante el texto, que esté bien escrito y que se acerque al lenguaje poético cuando es necesario o a la síntesis y sea directo cuando se ofrezca.

Y, ¿qué pasa con el proceso de ilustración?

En ocasiones también dibujo todo el libro como lo imagino. Tiene cambios, claro. Ahora, cuando yo no ilustro mis  libros reconozco que cada ilustrador tiene su propio universo y lo que procuro es respetar esos mundos. Por eso me gusta conocerlos para saber qué voy a encontrarme cuando ilustren mis historias.  He trabajado en dupla con Rafael Yockteng y hemos logrado una simbiosis que buscar muchos autores con sus ilustradores. Con él hicimos León y Ratón para Cataplum Libros. Pero además de Yockteng he trabajado con Roger Ycaza y Juan Camilo Mayorga con quienes he tenido gustos parecidos y al mismo tiempo nos damos libertad para cada etapa del trabajo.

La figura del león es un personaje que se repite en varios de tus libros, ¿por qué?

Por todo lo que representa esta figura a nivel simbólico, gráfico y estético. Es casualidad que tres de mis historias, tengo más con leones, han sido mis libros más logrados como Camino a Casa, León y Ratón y Leonor y Sansón. El león me gusta mucho porque es un animal casi totémico en la historia de la humanidad. Ha estado presente en casi todas las culturas del viejo mundo, es una figura felina de fuerza y misterio.

¿Cómo fue la construcción de León y Ratón?

Este libro tiene una estructura muy simple, es una fabula que tiene muchísimos años y se puede rastrear hasta la Grecia antigua. Ambos animales me parecen personajes muy atractivos, el león con todo lo que significa y el ratón con su astucia y lo indefenso. Esta era una historia que inicialmente hablaba de que un favor se paga con otro favor, pero lo transformé en una historia de amistad. El propósito del libro es ver cómo la amistad puede trascender la forma de ser, tu aspecto físico y lo quise explorar a través del humor que podían tener estos dos personajes antagónicos. Además, gráficamente se ven geniales: el león imponente y frívolo y el ratón parco en su vida cotidiana y abierto a pesar de los miedos.

“El libro debe ser un objeto presente en casa”, Jairo Buitrago.

¿Qué fue primero ilustrar o escribir?

Fue al tiempo. Mi primer libro está ilustrado y escrito por mi se llama El Señor L. Fante lo publicó Babel en el 2006. Pero también he ilustrado para otros autores, hice La casa de Elisa un libro muy bonito de Nora Cecilia Navas. Así que he participado en ambos lados de la historia, escribiendo e ilustrando.

Y entre ambos mundos, ¿elegirías uno?

Me gusta mucho escribir, dedico gran parte de mi vida a las palabras y siento que ese es mi oficio. Me siento más escritor porque además como ilustrador tengo muchas deficiencias técnicas que tengo que suplir.

¿Cuál de tus trabajos es el que consideras el más importante hasta ahora?

Tengo tres libros que han sido muy importantes en mi trayectoria. El primero, León y Ratón, que publiqué con Cataplum, porque creo que es un verdadero libro álbum, clásico, para niños y logré regresar a la intención primaria de que los niños se diviertan con él. El segundo es Los irlandeses que publiqué con Babel y lo ilustró Santiago Guevara. Este libro es un ejercicio mucho más complejo donde ya me puedo desenvolver como escritor y trabajé la parte gráfica de una manera distinta a lo que había hecho hasta el momento. Tercero, Leonor y Sansón, porque creo que es un libro al que le puse mucho de mi interior, es auténtico es uno de mis relatos más logrados.

León y Ratón de Jairo Buitrago

¿Cuál ha sido el libro más difícil de trabajar?

He publicado varios que han demandado un trabajo complejo. Pero creo que aquí es importante resaltar cada persona que hace parte del proceso de la producción del libro como el ilustrador, el editor, el director de arte y el diseñador editorial. Todos ellos engrandecen algo que yo escribí. Por ejemplo, Los irlandeses fue un libro complejo y lo trabajé junto con María Osorio en Babel de una manera muy exigente y por eso publicamos un libro muy bien hecho. Y bueno, la manera de trabajar aquí un texto es diferente a cómo lo hago con una editorial anglosajona que son más clásicas y que ven los libros para niños desde otra perspectiva.

¿Cuál es esa perspectiva anglosajona?

Los anglosajones tienen temas vedados  y los editores son muy sinceros al decirte qué no les interesa y qué si va a gustarle a un público lector. En esa zona del mundo son muy dados a los detalles finales para que el libro sea estéticamente un objeto bello. Ese carácter creo que es lo que falta en las editoriales latinoamericanas que, si bien hay publicaciones preciosas, los anglosajones nos llevan mucho tiempo de ventaja.

¿Y cómo somos aquí frente a las temáticas?

En Latinoamérica somos más complejos en cuanto a temas, un poco más osados en cuanto a lenguaje y situaciones, pero todavía somos muy clásicos en la parte gráfica. Al mismo tiempo tiene que ver con que en Europa y en Norteamérica los ilustradores ya están profesionalizados, se dedican únicamente a ese oficio. Nosotros sabemos que a veces en países como los nuestros no todos los ilustradores son profesionales o por cosas ajenas a ellos no pueden tener la constancia y el flujo de trabajo que tiene un ilustrador en otro país. De todas maneras, como han surgido los libros para niños aquí le ha dado un toque especial a nuestras publicaciones y la prueba es que se entienden allá y acá.

¿Qué te sirve de fuente de inspiración?

Con Los aeropuertos, por ejemplo, un libro que publiqué con la editorial Castillo y que ilustró Juan Camilo Mayorga, la historia es autobiográfica. Todo lo que ocurre en la ciudad con la perrita callejera que quiere ser adoptada, me ocurrió a mí. Yo trato de matizar y de dosificar partes biográficas en muchos de mis libros.

En Leonor y Sansón hay muchas vivencias mías en otro tiempo o parte de mi infancia. Pero también en mis libros hay imaginación y en los que tienen hechos reales recurro a fuentes históricas y soy riguroso frente a la época que me esté refiriendo. Una de las cosas que suelo hacer es incluir detalles de mis propios gustos personales, a veces no se notan mucho y los niños quizás no lo ven, pero son guiños de mi mundo y del ilustrador donde plasmamos nuestras obsesiones o asuntos en el resultado final del libro.

El trazo espontáneo de Juan Camilo Mayorga
Los Aeropuertos

 

¿Cuáles son tus referentes, qué te influye?

A mi me gustan muchos los libros ilustrados de los años 60. Creo que fue la época de oro para gran parte de la literatura infantil. Siento que estoy más cercano a los libros ilustrados, para adultos o para niños, que de la literatura infantil en sí. Mi formación como Literato tiene diferentes influencias y de todo tipo. Por ejemplo, el dibujante André François, el ilustrador y también dibujante Saul Steinberg que son referentes de la ilustración. En cuanto a influencias de libros para niños, me gusta Tomie dePaola, Eric Carle, o Maurice Sendak que son autores que admiro muchísimo porque su fuente única de inspiración fueron los niños.

¿Y en ese sentido, es cierto que existe una diferencia entre los libros infantiles frente a otro tipo de libros?

Son buenos libros aquellos que pueden leerse a cualquier edad. Sin embargo, creo que sí hay una literatura y unos libros que están pensados en las necesidades de un niño. Y siento que los álbumes ilustrados, los libros para bebés son la prueba de que esos libros están pensados para alguien que está abriendo sus ojos a las historias, a empezar a enamorarse de los libros y de sus historias. Siento que la poesía que hay en los libros para niños es universal y trasciende.

¿Qué consejo le darías a los padres para que sus hijos se acerquen a la lectura?

Los niños tienen que ser libres para escoger lo que quieren leer, pero también necesitan de una guía sutil que les diga qué leer. Por ejemplo, que de alguna manera se puedan encontrar con un libro que leyó el papá o la mamá cuando eran niños, un encuentro muy afortunado. Yo sé que no pasa todo el tiempo, a veces se necesita que haya una maestra muy especial en la escuela que guie de alguna forma el acercamiento a los libros, pero siento que se puede leer mucho en casa sin necesidad de que se lea tanto en la escuela. Creo que lo primero que deben hacer es que el libro sea un objeto presente en casa, que el objeto libro esté ahí.

¿Cuáles son tus próximos trabajos?

Para Cataplum, voy a publicar un título que se llama Una vida moderna, un libro sobre los objetos como la maquina de escribir, el casete y este tipo de cosas que ya un niño moderno le parece arqueología. Estoy trabajando en un libro para la editorial Océano que se llama Unas Personas, se trata de los pequeños logros heroicos que tienen las personas del común en su día o los hechos que les llenaron mucho el corazón. Hace poco terminé una novela sobre la toma del Palacio de Justicia que se llama Viendo el Fuego desde la terraza y que va a publicar Panamericana.

 Nos recomiendas un libro

Recomiendo tres que me gustan: Oliver Button es una nena de Tomie dePaola; Ahora no, Bernardo de David McKee y Gaston de Kelly Dipucchio y Christian Robinson.

El trazo espontáneo de Juan Camilo Mayorga

Las ilustraciones de Mayorga son espontáneas, apenas unos pocos colores para componer el sentido de la imagen y trazos libres, desprevenidos, tranquilos, sin pretensiones técnicas. Así le gusta dibujar. 

Juan Camilo tiene 28 años y es diseñador gráfico de la Universidad Nacional. Después de tomar un curso de ilustración infantil en la universidad decidió aprender a dibujar para estos fines. El destino puso en su camino a Carlos Riaño, uno de sus grandes maestros, dice él, y a quien debe todo lo que sabe sobre los libros álbumes ilustrados. Desde ese momento, se ha dedicado a explorar textos y autores para comprender las narrativas y códigos visuales de estos productos editoriales.

Ciudad roja, por Juan Camilo Mayorga.

¿Cómo fueron tus comienzos en el ámbito de la ilustración?

Juan Camilo Mayorga (J.C.M.): Llegué por azar a la literatura, llegué por la imagen. A través de experimentación técnica me enfoqué en la narrativa y por eso me defino como ilustrador.

¿Cuál fue tu primer proyecto a nivel profesional?

J.C.M.: Mi primer proyecto profesional inició cuando María Fernanda Paz-Castillo, editora de literatura infantil y juvenil de ediciones SM, me contactó para ilustrar una reedición del libro Nicolás aprende los números de Darío Jaramillo. Conocí a María Fernada través del ilustrador Diego Sánchez, conocido como Dipacho, porque trabajamos juntos en la universidad. Este libro, que publicamos en 2012, hizo parte de mi proyecto de grado como diseñado gráfico de la Universidad Nacional.

 

El trazo espontáneo de Juan Camilo Mayorga
Nicolás aprende los números, fue el primer proyecto profesional que ilustró Juan Camilo Mayorga.

¿Ha habido algún trabajo que consideres especialmente importante en tu trayectoria hasta ahora?

J.C.M.: Ilustré un texto que es muy especial para mí. Se llama Los aeropuertos del escritor colombiano Jairo Buitrago y lo publicamos en 2014 con la editorial mexicana Castillo. Allí mezclé la acuarela con la línea y fue el primer libro que hice con él. Desde ese texto mi técnica fue más limpia y precisa. Me gustó porque el libro tuvo una acogida linda por los lectores y marcó la evolución de mis trazos.

El trazo espontáneo de Juan Camilo Mayorga
Los Aeropuertos, Jairo Buitrago.

¿Qué técnicas sueles utilizar?

J.C.M.: He utilizado la acuarela porque me da flexibilidad.  A través de técnicas digitales armo un collage con cada una de las partes que dibujo a mano y compongo la ilustración en el computador para que sea más eficiente el trabajo. Además, antes de definir qué técnica de dibujo voy a utilizar, elaboro un storyboard para tener un mapa mental del ritmo del libro y tener un sentido compositivo con la tipografía que vaya a utilizarse.

¿Cómo es tu proceso creativo para ilustrar las historias?

J.C.M.: El proceso parte de la intuición. En el inicio no me cohíbo de nada, no pienso en resultados o en la técnica. Si hay una imagen latente apenas la tengo me pongo a trabajar a ver que resulta de ahí. Cuando trabajo sobre un texto, lo primero que hago es analizar el storyboard antes de explorar técnica y armar el tejido narrativo con las imágenes. También, para mí, uno de los elementos más importantes en el libro son las guardas, son un espacio narrativo que da inicio y fin a la historia. Los libros que he tenido la posibilidad de ilustrar tienen un tono poético parecido que encaja muy bien con mi trabajo.

¿Cómo fue tu proceso creativo con ¡Qué suerte tengo!?

J.C.M.: En este libro hice bocetos que terminaron siendo las ilustraciones finales. Después de entender el ritmo visual de la historia me gusta que fluya la inspiración y la frescura. Me he ido liberando de pretensiones de perfección con el dibujo. Me gustan más los trazos desprevenidos y tranquilos, sin pretensión técnica y de alguna manera mis dibujos han estado en concordancia con los textos que quiero ilustrar. En este libro hice cosas sutiles como demarcar espacios para diferenciar los espacios en los que está José con su hermano y cuando juega con Carlitos. La doble página que más me gusta es la que está en negro y tiene un texto en braille porque al final el objetivo de una imagen es dar un mensaje con los mínimos elementos.

El trazo espontáneo de Juan Camilo Mayorga
¡Qué suerte tengo! de Lawrence Schimel. Novedad infantil de la editorial Rey Naranjo este año durate la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

¿Qué te sirve cómo fuente de inspiración cuando tienes un bloqueo creativo?

J.C.M.: Es difícil salir del bloqueo, pero siento que nunca he sido de recibir inspiración sino de sentarme a trabajar hasta que algo que funcione.

¿Cuándo ilustras reflejas experiencias personales?

J.C.M.: Sí, siempre. Me gusta dejar mensajes, marcas en mis historias o un interés personal. Por ejemplo, en el libro de Los aeropuertos hay una doble página con una librería y los textos que dibujé en esos estantes son de mi interés. Entre ellos, está el libro de Darío Jaramillo, el primero que hice, un libro de Javier Mariscal, que admiro muchísimo, y un libro de Paul Klee que marco mi gusto por la acuarela. Las imágenes tienen códigos visuales y el que los entiende puede no solo leer el texto sino las ilustraciones.

Además de hacer trabajos como ilustrador y diseñador, ¿trabajas en otros proyectos editoriales?

J.C.M.: Sí, he trabajado en diferentes proyectos editoriales de manera independiente. Entre ellos, con una publicación financiera de Estados Unidos que se llama Plansponsor. La directora de arte, SooJin Buzelli, me contactó para incluir ilustraciones en varios textos de la edición. También trabajé con El Espectador para el proyecto de Colombia 2020, allí ilustré un texto de Beatriz Helena Robledo que se llama La mirada de Yadir.

¿Cuál sería tu proyecto ideal?

J.C.M.: Siempre he querido trabajar en gráfica de entorno. Me gusta el diseño de interiores donde pueda intervenir un espacio con ilustración. Me encantaría trabajar en un proyecto de este tipo para jugar con materiales en espacios tridimensionales para contar una historia o simplemente por el placer de contemplar.

¿Cuáles son tus referentes, lo que te inspira o te influye?

J.C.M.: Javier Mariscal, Saul Steinberg y Tomi Ungerer. Ellos tres son referentes claves para mi trabajo. No tiene pretensiones técnicas, van al grano con lo mínimo de lo visual. Me gusta más esa exploración que el virtuosismo. Para trabajar siempre estoy en estado de contemplación, trato de que las cosas no pasen desapercibidas, soy observador para poder dar con la esencia del objeto y reflejarlo en las historias.

¿Cuál sería el consejo que darías a alguien que se quiera dedicar a la ilustración?

J.C.M.: Les diría que deben trabajar hasta que los dibujos hablen por sí solos y no quedarse solamente en la técnica.

¿Cuáles son tus próximos trabajos?

J.C.M.: Estoy trabajando en un nuevo proyecto con Jairo Buitrago que se llama Unas Personas. Un texto bello sobre momentos de la vida donde cada página funciona de manera independiente.

Nos recomiendas un libro

Recomiendo toda la obra de Oliver Jeffers para los niños, en especial un libro que se llama el Corazón en la Botella. También los libros de Tomi Ungerer y su libro Moon man.

“Los libros son ventanas de experiencias ajenas”, Lawrence Schimel

Lawrence Schimel comenzó a escribir cuando terminó de leer todos los libros que tenía a su alrededor.

Con diez años leía novelas de 300 páginas de fantasía y ciencia ficción. Leyó todo lo que tuvo en casa y en la biblioteca de su escuela. En ese momento, cuando no tenía un libro bajo el brazo decidió escribir sus propias historias. A los 16 años publicó sus primeros relatos. Como era menor de edad sus padres tenían que firmar los contratos. Solo podía hacer tres cosas mientras era menor: escribir, enviar las propuestas y recibir rechazos, “porque rechazan mucho”, dice Schimel.

Lawrence nació en Nueva York en 1971 y vive en Madrid, España desde 1999. Escribe en inglés y español y ha publicado más de 100 títulos y sigue recibiendo rechazos de editoriales “no hay que tomarlo personal, sino encontrar el editor adecuado para el proyecto y eso toma su tiempo”. Y eso fue lo que hizo cuando encontró a la editorial Rey Naranjo para trabajar su proyecto Qué suerte tengo que tardó cuatro años en editarse. Hablamos con él sobre su trabajo creativo y este proyecto que presentó en la Feria Internacional del Libro de Bogotá y que ilustró el colombiano Juan Camilo Mayorga.

¿Cómo nace ¡Qué suerte tengo! ?

Lawrence Schimel (L.S.) : Quise contar una historia diferente. En vez de decir “oh, qué pena mi hermano es ciego” construí el relato a partir de las ventajas de la discapacidad visual de José. Con esto, me refiero a que tenga buena memoria porque recuerda dónde está todo en la casa o cuando los padres apagan las luces y él en secreto usa la linterna para seguir leyendo.

¿Cuál es la importancia de escribir sobre temas de inclusión en  literatura infantil? 

L.S.: En mis historias pretendo dar otra cara a muchos temas de inclusión que son más un reflejo del mundo actual, que es diverso y plural.  Me di cuenta que en general no producimos textos para niños que reflejen estas realidades. Para mi los libros sirven primero como espejo, es decir, todos necesitamos vernos reflejados en la cultura y cuando no te encuentras es negativo para el autoestima como para las personas que no te reconocen. Pero también, los libros son una ventana porque acercan a los lectores a experiencias ajenas, ayudan a crear empatía y a reconocer las conexiones.

Te importa hablar de la inclusión porque somos un mundo diverso, ¿existe alguna experiencia personal que te motive a escribir sobre estos temas?

L.S.: No, no tengo una experiencia personal. Por ejemplo, con ¡Qué suerte tengo! en concreto no tengo familiar ni nadie ciego en mi circulo personal, por eso no surge de una necesidad. Es un libro que tiene ambas características de ser espejo y ventana. No es un libro que escribo desde esa experiencia personal, pero identifico la laguna de esas experiencias y escribo un libro para contrarrestar eso.

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¿Cuál fue la ventana que abriste, por ejemplo, con tu libro Somos Iguales

L.S.: Somos Iguales, es un libro que surgió porque me di cuenta que todos los libros sobre niños adoptados solo versan sobre el momento de la adopción y luego desaparecen de la cultura, no hay niños adoptados en otras historias. Entonces esos libros son más espejo que ventana y los padres, no suelen comprarlos, o los maestros, leerlos. Por eso, me pareció importante abrir la ventana al mostrar a los lectores que estas familias son simplemente familias. En el libro nunca dicen que Kwame es adoptado o que por su color de piel sea diferente. Simplemente este personaje ser como sus padres y su hermano porque usan gafas así no tenga problemas de visión.

Y, ¿cómo escribir sobre temas de inclusión sin caer en el error de ser solo espejos?

L.S.: El tema del libro es el sustrato de la historia. Lo más importante es que las ilustraciones reflejen el mundo multicultural implicito en la historia y que se integren los dibujos con la escritura. Cuando se escribe sobre temas de inclusión ocurren varias cosas. Entre ellas, que la temática es el único motor de la historia. Por ejemplo, solo importa si el personaje es ciego y la historia versa sobre la ceguera. En segundo lugar, cuando pretenden crear diversidad familiar, muchas veces no existe tal. Los modelos de familia en la literatura infantil todavía tiene un vacío en esa representación femenina como las madres solteras. En tercer lugar, los prejuicios se manifestan pasiva y activamente. Los niños simplemente viven en el mundo y solo aprenden los prejuicios cuando un adulto les dice algo o les llama la atención. Particularmente, en temas de inclusión, uno de los pecados es ser dogmáticos o pedagógicos, en vez de contar una historia que tiene como trasfondo el tejido social del mundo en que vivimos y que los niños reconocen.

¿Cómo es tu proceso para crear estas historias?  

L.S.: Yo suelo escribir muy rápido, después de un tiempo de pensamiento. Así que muchas veces dejo ideas en reposo o una inquietud. El reto en escribir para niños es hacer accesible sus referencias. Yo creo que uno puede escribir sobre cualquier tema del mundo para jóvenes o adultos, porque ellos viven también en el mundo y no podemos subestimar su inteligencia. Ellos saben qué pasa, reconocen el sexo, la guerra, el conflicto armado y finalmente las noticas están en todas partes. Sería una equivocación no darles la información, lo más nocivo para cualquier persona es la ignorancia. Lo más importante al momento de pensar en escribir para niños es contar una historia divertida que los enganche y que respete su inteligencia.

Entonces, ¿escribir para niños es diferente de escribir para un lector adulto? 

L.S.: Un libro álbum ilustrado, que es el tipo de libro infantil que yo escribo, es distinto a la literatura juvenil o young adult. Este tipo de textos son perfectos cuando los jóvenes tienen poder adquisitivo para elegir los libros que quieren leer y leen cosas muy diversas. Pero cuando eres un niño, son los adultos, las editoriales y las bibliotecas quienes deciden qué comprar, publicar y tener disponible en sus estantes. Por eso existen barreras para que un libro llegue a cierto público. Con un libro álbum hay una doble lectura, un lector joven y un prelector leyendo con un adulto. Así, tienes un adulto leyendo el libro y el niño. Un álbum ilustrado, aunque oficialmente es para niños, el adulto es más participe de la historia al leerlo.

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¿Por qué es clave el apoyo de las editoriales independientes para publicar este tipo de contenidos?

L.S.: La mayoría de veces los temas de inclusión se publican en editoriales independientes porque abogan por esos temas de una manera que muchas de las editoriales comerciales piensan que son solo espejos. Es decir, solo para ese público reflejado y  piensan que no son ventanas para que más lectores puedan abrir y reconocerse.

¡Qué suerte tengo!, es un buen ejemplo. Yo entregué el texto a los editores de Rey Naranjo y tardamos cuatro años hasta que el libro se publicó. Durante ese tiempo  nuestra misión era encontrar el ilustrador correcto. Juan Camilo Mayorga, el ilustrador, logró una narrativa visual genial que hace del libro un gran álbum ilustrado porque se pude leer el texto o la ilustración independiente.

¿Qué consejos darías a los padres para leerle a sus hijos? 

L.S.: Primero, les diría que la lectura no solo es una actividad para hacer justo antes de dormir. Está bien generar el hábito, pero la sociedad en la que vivimos no valora la lectura, no hay modelos de que la lectura es sexy o divertida. Por eso, es importante que los niños vean a sus padres disfrutando de la lectura y de esa manera compartir la lectura con los prequeños. Segúndo, es importante generar la hora del cuento con prelectores desde muy pequeños para que ellos aprendan a pasar la página y conozcan el ritmo de la lectura.

¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

L.S.: Este año estoy trabajando una historia sobre el cambio generacional de padres analfabetos a hijos que han aprendido a leer. Lo voy a publicar con una editorial de Brasil. De momento se va a llamar Buenas noticias o malas y es un álbum ilustrado.

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“24 Señales para descubrir a un Alien”, una historia imperdible de Juliana Muñoz Toro

Es la primera vez que Juliana Muñoz Toro vivirá la Feria Internacional del Libro de Bogotá como autora. El próximo martes 1 de mayo a las 3:00 de la tarde estará presentando su libro “24 Señales para descubrir a un alien” en el Auditorio Carpa Rafael Pombo. No se lo pueden perder. 

Hablamos con Juliana Muñoz para que nos contara más sobre su proceso creativo de escritura en su primera novela, y el camino que ha recorrido para escribir no solo este título sino Mi hermana Juana y las ballenas del fin del mundo, publicado para el plan lector de Planeta en 2017. Este año publicará una novela con la editorial Planeta y libro para niños con la editorial Norma.

Su primera novela 24 señales para descubrir a un alien ganó el Premio Internacional de Novela Juvenil de la editorial Tragaluz, Colombia, en 2016, y fue seleccionado para la lista internacional White Raven. Con 29 años y una gran imaginación cuando se trata de escribir para niños esta Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana  dejó a un lado el ritmo de los diarios y las noticias para enfocarse en un proyecto más importante, escribir ficción.

24 señales para descubrir a un alien

 

¿Cómo construiste la voz de Benjamín, el protagonista de la historia? 

Juliana Muñoz (JM): Construir la voz de Benjamín fue lo más difícil. Tampoco sabía si era la voz de un niño y después de mucho reescribir y buscar a Benjamín definí que necestaba una voz honesta, no forzada o que tratara de parecer un niño porque son los errores comunes. Me di cuenta que este personajes no es la voz del niño de la infancia, ni la que representa a todos los niños del planeta. Todos los niños son distintos. Esta voz es la de Benjamín un niño meditabundo, solitario y un poco parecido a cómo era yo cuando pequeña, que observaba el mundo que se cuestionaba cosas de una manera sencilla e imaginativa. Siempre busqué que fuera coherente durante toda la historia. Lo más importante es saber que no podemos subestimar a los niños pensando que no pueden reflexionar.

¿Este libro está basado en alguna experiencia de tu infancia? 

JM: Antes que la infancia, la inspiración de este libro fue la figura del padre. Surge de una duda personal del personaje que es mi padre y buscar comprender esa imagen que fue para mí. Como muchos de los escritores lo que hacemos con nuestras dudas fundamentales de la vida es escribirlas. En ese extraterrestre está mi papá pero para convertirlo en ficción me alejo de mi historia porque la realidad no es tan estética como la ficción, la realidad no puede tener tanta fantasía.

De ahí que me guste escribir ficción, quería darle la vuelta a la historia. No buscaba ser una mujer adulta evaluando a un padre, si no un niño que lo interprete, lo cuestione y se pregunte quién es este hombre que está en la casa. Entonces después de establecer esta conexión con el padre, me remití a mi infancia. Llegó un punto en el que estaba escribiendo a Benjamín como un niño perfecto pero los niños no son perfectos, también son pícaros.

Por ejemplo, me pregunté que hacía yo cuando era pequeña y una de esas cosas era matar hormigas de las formas más terribles, de ahí que una escena de Benjamín fuera esa para darle un sentido de carne y hueso al personaje. El padre de Benjamín era malísimo y la verdad es que los seres humanos no son buenos o malos, tienen matices entonces eso es clave al momento de crear esas voces y personajes.

Y, ¿qué pasa con la figura de la madre? 

JM: Al personaje de la mamá de Benjamín también lo tuve que matizar, porque para mí el ejemplo es mi mamá y yo la veo siempre buena. La mamá en esta historia es un personaje que hace un balance entre los personajes contando también eventos paralelos que sucedían.

¿Por qué la defensa de una niño puede ser creer que su padre es un extraterrestre? 

JM: Porque para un niño no es claro todo lo que hace su papá. No entiende por qué es violento, se comporta mal, es solitario, no tiene amigos y no es bueno con su mama. Entonces su manera de verlo es pensar que es extraño y lo extraño para él es extraterrestre y, por supuesto, es un elemento que atrae a los niños.

Pero el extraterrestre no podía ser como cualquier otro… 

JM: Exacto, tenía que inventarme un extraterrestre. Podía usar referencias como la de aliens de la película Hombres de Negro donde había un extraterrestre chiquito en la cabeza de un cuerpo. Entonces, en vez de pensarlo así lo asocié al corazón porque afecta a los sentimientos y por eso el extraterrestre del papá de Benjamín vive ahí. Los platillos voladores, por ejemplo, definí que no vinieran del exterior del universo sino del centro de la tierra. Así cree mi propio mundo de aliens.

“Dentro de papá vive un alien pequeñito que lo controla. Por eso hace cosas que no me gustan. Por eso se comporta como si fuera de otro planeta. Le grita a mamá y a mi casi no me habla. Da órdenes cuando llega del trabajo. Tiene hambre todo el tiempo. No le gusta salir a pasear ni nada de lo que hace la gente. No tiene amgios. Su plan es conquistar el mundo y debe empezar por nosotros”. 

¿Cómo fue el proceso de creativo? 

JM: Cada libro tiene su propio proceso creativo. Cada libro nace en formas distintas y se desarrolla de formas distintas. En esta historia en particular tenía la idea del padre pero no sabía cómo abordarla porque es un tema sensible para mí. Por eso el proceso empezó con una escritura muy cruda, desahogando mis sentimientos y sin quererlo empecé a esbozar ese personaje. Después me pregunté cómo lo convertiría en ficción, qué elementos podía ponerle a la esa historia. De ahí definí que la voz narrativa era la del niño, y en un constante ensayo y error definí la voz en primera persona para que la historia fuera mejor contada para los niños y que los adultos la leyeran también. Maticé la historia con fantasia. Arranqué a escribir incluso sin saber cómo iba  aterminar la historia.

¿Cómo te acercaste con tu manuscrito a Tragaluz?

JM:Había participado en dos oportunidades en concursos de escritura y en 2016 participé en una tercera vez en uno de nuevas plumas y les gustó mi manuscrito.

¿Qué proyectos vas a publicar este año? 

JM: En junio voy a publicar con la editorial Planeta Los últimos días del hambre una novela para adultos sobre trastornos alimenticios. En julio voy a publicar con la editorial Norma un libro para niños sobre el matrimonio infantil llamado Un diario de dos Lunas,  y en alianza con la editorial Milenio de España voy a publicar en castellano y catalán 24 señales para descubrir un alien. 

¿Qué aconsejarías a jóvenes escritores para empezar a crear sus historias? 

JM:Tengo dos consejos, leer y escribir. Lean todo tipo de literatura, con eso podrán identificar temas, estilos y formas. Escriban, sin miedo y si un camino claro. Si quieren escribir, escriban. Antes de pensar en cómo va a acabar el libro o en limitarse con una lista de chequeo previo para empezar a escribir, lo más importante es hacerlo.

24 señales para descubrir un Alien

Almadraba Editorial llega a la #FILBO2018 con nuevas propuestas de LIJ

El sello editorial español llega a la FILBO con la expectativa de ampliar la oferta en el mercado de literatura infantil y juvenil. 

Este 2018 llega la Feria Internacional del Libro de Bogotá la editorial española Almadraba acompañada de su distribuidora Promolibro con una nueva colección de literatura infantil y juvenil para fortalecer procesos de aprendizajes. Pueden encontrar sus libros en el stand 346 en el Pabellón Infantil de Corferias.

Tuvimos la oportunidad de hablar con Arnau Grifoll, director de la editorial, para que nos contara un poco más sobre las colecciones para estos pequeños lectores.

¿Qué está ofreciendo el sello Almadraba a Colombia?

Arnau Grifoll (AG): Almadraba es una editorial que nació en 1994 en Barcelona, España, con el fin de cubrir una necesidad de ofrecer mejor calidad en el aprendizaje de la lengua castellana. A raiz de eso, hace 10 años creamos la división de Literatura Infantil y Juvenil y de ahí nos expandimos a nivel internacional. En Colombia llevamos cuatro años trabajando con nuestra distribuidora Promolibro ofreciendo una nueva colección y ampliando nuestros títulos y novedades.

¿Cuáles son sus novedades infantiles?

AG: Tenemos una colección nueva para niños de dos a cuatro años que se llama Si yo fuera. Esta colección busca que el pequeño se conozca si mismo a través de los animales, por ejemplo, Si yo fuera un Elefante. Buscamos que cada animal tenga una particularidad y que de algún modo en su viaje de la vida vaya conociendo y aprendiendo nuevos conceptos. Además en cada página hay una actividad y los libros son interactivos para que los padres o los maestros puedan hacer un acompañamiento.

¿Qué autores e ilustradores hacen parte del catálogo de Almadraba? 

AG: La autora de Si yo fuera es Ana Galán y su ilustradora es Mariana Nemitz. Galán es una reconocida escritora de libros para niños en España y Nemitz es una ilustradora argentina. Siempre buscamos que nuestros colaboradores formen parte de los países donde encuentran nuestros sello. En nuestra página pueden encontrar nuestro amplio catálogo.

 ¿Cómo construyeron el catálogo de Mis primeras páginas

AG: Mis primeras páginas es una colección para primeros lectores, donde los niños se aproximan a los libros. A través de una lectura fácil y construcciones de oraciones sencillas, presentamos una historia atractiva para que devoren cada página. Son libros pequeños con ilustraciones que al final de narración tiene una actividad: pintar, colorear o resolver un acertijo para hacer la lectura más completa.

¿Considera que realmente existe una diferencia entre los libros para niños y los que no van dirigidos a ellos? 

AG: Uno se puede acercar a leer todo tipo de títulos. Pero debes especializarte en el tipo de público  y las edades en públicos infantiles son especialmente sensibles. Un niño de cuatro o seis años no es lo mismo que un adulto. Por lo tanto el concepto, el conocimiento, el mensaje y el contenido que se trata de comunicar tiene que ser muy específico. Es necesario tener en cuenta que los niños no han desarrollado su conocimiento completo, tienen que continuar con su proceso de aprendizaje a través de la escuela y  los padres que juegan un rol muy importante.

¿Cuáles son sus recomendados para la #FILBO2018? 

AG: Les recomendaría la colección Como tú y sin ti, que trata la historia de las aventuras de un conejito y un cerdito. Son libros enfocados en la inlcusión social y en la aceptación.

¿Qué diferencia este sello editorial de la oferta que encontramos de libros infantiles en Colombia? 

AG: Nos diferenciamos porque somos un sello que en su orgien era de ámbito escolar. Por lo tanto siempre buscamos impregnar en cada una de nuestras colecciones un conocimiento con componente educativo. Una de nuestras colecciones más bonitas se llama Toni y Tina, para gestionar las emociones de los niños y niñas mediante historias cotidianas. Se hizo en conjunto con el Hospital Materno Infantil Sant Joan de Déu de Barcelona para que con el equipo de pedagogos y médicos crearamos un libro sobre emociones positivas y negativas. Cada libro viene acompañado de un peluche de un conejito donde el niño puede jugar para identificar las emociones y, por ejemplo, mover sus orejas según el estado de ánimo que ilustre la historia. Además de este caso, todos los títulos de la editorial tienen actividades para que los niños interactuen con las historias  como descargables para pintar y colorear.

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Galería

Galería de la Exposición de Ilustradores BCBF

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A continuación comparto algunos de las ilustraciones que estuvieron expuestas durante la Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil entre ellas la ilustración de la Colombiana Gina Rosas Moncada. 

Para conocer un poco más sobre los artistas les comparto el enlace.

http://www.bookfair.bolognafiere.it/percorsi-professionali/illustratori/illustratori-selezionati-2017/7047.html

La fiesta del libro al norte de Italia #BCBF

Bolonia es el epicentro de creativo de contenido infantil y juvenil en el mundo. La semana pasada se llevó a cabo en esta ciudad la Feria Internacional del libro infantil y juvenil BCBF.

Esta feria reúne agentes, profesionales de la cadena del libro, autores e ilustradores para intercambiar conocimientos sobre la industria editorial infantil. Este año Colombia estrenó estand como país con el apoyo de la Cámara Colombiana del Libro que exhibió títulos de 14 editoriales nacionales. Así mismo, contaron con la presencia de grandes sellos editoriales que se han destacado en ferias anteriores como Rey Naranjo, Tragaluz y Babel. También participaron Cataplum, Gato Malo, Tiempo de Leer, Salmón Editores, Viento Ediciones, LoqueLeo, Panamericana Editorial y Planeta Colombia.

La apuesta colombina en el sector infantil a dado frutos con reconocimientos como el Premio New Horizons por La Chica de polvo de Jun Yumi y editado por Rey+Naranjo en 2014. También recibió Mención especial el libro Mil Orejas de Pilar Gutiérrez y Samuel Castaño editado por Tragaluz en 2015. Y el más reciente fue el Premio New Horizons para el texto La mujer de la guarda de Sara Bertrand y Alejandra Acosta editado por Babel Libros en 2017. Esta editorial también recibió el Premio BOP reconocida como la mejor editorial del continente en la edición pasada de la feria.

Stand de Colombia en la Feria del Libro de Bolonia

 

En su edición número 55, la BCBF contó con la participación de 1390 expositores de 100 países. El país invitado fue China que presentó 3000 títulos incluidos libros de ficción, libros ilustrados, cómics, libros dedicados a la lectura de los padres a sus hijos, manuales para aprender chino y libros de divulgación científica. Uno de los atractivos de la exhibición fueron las ilustraciones chinas que buscaron resaltar un ambiente poético a través de la reproducción de paisajes y jardines chinos tradicionales. Esa exposición presentó 147 ilustraciones originales realizadas por 30 artistas diferentes de toda China.

Entre los autores más destacados del país asiático estuvo Cao Wenxuan , ganador del premio Christian Andersen, quizás el galardón más importante en el sector infantil pues reconoce la contribución a este tipo de literatura y lo concede la International Board on Books for Young People (IBBY). Uno de sus títulos más conocidos se llama Bronce y Girasol. También estuvieron presentes los autores Yo Hong y Han Yuhai.

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Para la edición 2018 de la feria llegó el trabajo de más de 3000 ilustradores de todo el mundo para hacer parte de la sala de Exposición de Ilustradores. Desde 1967 la feria ofrece a los artistas la oportunidad de mostrar su talento ante los ojos más prestigiosos de la industria.

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Después de ser examinados por un jurado eligieron artistas de 25 países, entre ellos el trabajo de una artista de Colombia. El trabajo de la ilustradora y diseñadora gráfica Gina Rosas Moncada elegido para esta exposición se llama Colombian Songs, un proyecto personal de la artista inspirada en la música folclórica colombiana. Estas ilustraciones se hicieron usando dos técnicas, aguatinta y grabado. Este escaparate, ofrece una selección de artistas de diferentes culturas para conocer las últimas tendencias en ilustración infantil. Para muchos ser elegido es un trampolín para futuros proyectos pues además de ser exhibidos en la feria, comparten su trabajo en el catálogo de la feria y las piezas estarán expuestas en cinco ciudades de Japón y otras ciudades de China.

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En definitiva, tres días de celebración para el sector infantil y una oportunidad para el mundo de a conocer todos los libros para niños y jóvenes que se están editando en Colombia.